A pesar de que todavía quedan litigios abiertos, las heridas que dejó en el Pirineo catalán la construcción de las grandes centrales hidroeléctricas están –o estaban– prácticamente cicatrizadas. Algunos de los antiguos barracones donde malvivían los trabajadores que agujerearon las montañas para canalizar el agua son ahora cálidos refugios de montaña. Las grandes presas, que tanto dolor causaron en su momento por la expropiación de tierras y viviendas, han acontecido enclaves de ocio. Sin embargo, los proyectos para la construcción de parques de energías renovables, especialmente solares, reabren heridas en un territorio eminentemente agrario y ganadero que siente que ya ha cumplido su deber energético con el país y que defiende la tierra para uso propio, en lugar de enriquecer terceros.
«Los parques solares proyectados en el Pallars Jussà suponen una ocupación de tierras de cultivo que ahora generan puestos de trabajo locales y ejercen de imbornales de gases de efecto invernadero. En cambio, qué trabajos generarán estos proyectos en el territorio y en manos de quienes estará realmente la propiedad? Hoy en día, las centrales hidroeléctricas suponen unos pocos trabajos en la comarca y están en manos de una empresa que no es ni del país», denunció Jaume Gelonch, agricultor, ganadero y representante de Salvem Lo Pallars, una plataforma contraria a la proliferación de macroparques de energías renovables en el Pallars Jussà. Gelonch hizo estas declaraciones en el marco de una jornada titulada La transición energética, motor de cambio en el Pirineo, organizada por el Clúster de la Energía Eficiente de Cataluña, la asociación Pallars Activo y la empresa Km0 Energy.
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La misma jornada reunió también a Francesc Carulla, director general de BlueProm, la compañía que está desarrollando buena parte de los parques solares proyectados en la comarca. Carulla explicó que la actual legislación protege las tierras de cultivo, especialmente las de regadío, y añadió que a «nuestras propuestas se compatibiliza el aprovechamiento agrícola y ganadero con la generación de energía». BlueProm ha celebrado varias reuniones en el territorio para dar a conocer los proyectos e incluso ha abierto una oficina en Isona i Conca Dellà, uno de los municipios donde hay más parques solares proyectados.
Nuri Palmada, responsable del área de generación de la cooperativa Somos Energía, propuso la creación de un fondo de compensación, a pesar de que advirtió que «la compensación puede ser una arma de doble corte porque a quien hay que compensar? Además, hay muchos sectores que tienen impactos negativos en el territorio, como la ganadería con los purines, y no están compensando estos impactos». Somos Energía propone un modelo de parques de energías renovables de menos medida, repartidos por el territorio, y donde se da la opción de participar a los vecinos de la zona.
“Hay muchos sectores que tienen impactos negativos y que no los compensan”
«Hace cien años, cuando se construyeron las grandes centrales hidroeléctricas, hubo mucha sumisión. Ahora la situación es diferente y lo que se tiene que tener es mucho diálogo y consenso», propuso Arcadi Castilló, presidente de la asociación sin ánimo de lucro Pirineus Watt, que tiene como razón de ser valorar el que empezaron siendo cicatrices al paisaje y que, con los años, ha acontecido patrimonio hidroeléctrico.



